UNIVERSIDAD NACIONAL DE QUILMES
CARRERA DE COMPOSICION CON MEDIOS ELECTROACUSTICOS
ANALISIS MUSICAL II
Prof. Oscar Pablo Di Liscia
Meyer, Leonard B. Emotion and Meaning in Music
Chicago University Press, USA, 1956
(Traducción resumida de O. P. Di Liscia, para su uso en la Cátedra de Análisis Musical I y II)
N.B. : Este es un resumen que proviene de citas textuales traducidas, se han suprimido las comillas habituales por razones de practicidad.
Capítulo V: Principios de Percepción de diseños: El Debilitamiento del contorno.
Textura(pp. 185-196)
La textura tiene que ver con las maneras en que la mente agrupa estímulos musicales concurrentes en figuras simultáneas, una figura y un acompañamiento (fondo), y así sucesivamente. Como otros procesos musicales, la organización textural o su ausencia pueden dar lugar a la expectación.
De acuerdo con Kofka(1) "si las condiciones son tales que permiten la segregación de pequeñas o grandes unidades, las más pequeñas devenirán en figura y las más grandes en fondo." Kofka tiende a enfatizar la necesidad de una distribución figura-fondo, a causa de que está primariamente preocupado con la experiencia visual. Pero en el "espacio aural", en música, no hay fondo dado; no existe una necesaria, contínua estimulación, en contra de la que todas las figuras deban ser percibidas.
El campo musical puede ser percibido conteniendo: 1)Una figura sola sin ningún fondo; 2)Varias figuras sin fondo; 3)Una o más de una figura acompañada por un fondo; 4)Un fondo sólo; 5)Una superposición de pequeños motivos que son similares, pero no exactamente iguales y que tienen muy poca independencia real de movimiento, como en las llamadas texturas heterofónicas.
La imposición mental de estas organizaciones o combinaciones de ellas sobre el material presentado, depende de la demanda psicológica de buen contorno y de la actitud y expectaciones del oyente experimentado.
La demanda psicológica de buen contorno no solo induce a la mente a articular los estímulos presentados en figuras y diseños de buen contorno sino que también logra que el conjunto total de relaciones resultantes de dicha articulación sea lo más simple y distintivo posible.
Más aun, cualquiera sea la organización textural emergente, tenderá a aparecer lo más simple y distintiva que sea posible. La mente tenderá a favorecer la articulación general aun a costa de debilitar algunos contornos individuales.
El campo de estímulos es organizado también, parcialmente al menos, sobre la base de la experiencia pasada -los hábitos de discriminación y percepción del oyente. En otras palabras, el oyente experimentado ha aprendido a dirigir su atención de maneras particulares, dependiendo de circunstancias estilísticas. Favorece ciertos tipos de organización sobre otros en un conjunto dado de circunstancias estilísticas.
El hecho de que una organización textural dada se perciba como satisfactoria depende de la disposición específica de las varias partes en el campo perceptivo total, de las normas que establece una composición en particular, y de los hábitos estilísticos del oyente.
Hay texturas en las que la organización es clara, completa y normativa dentro del estilo. Estas texturas no constituyen, en sí mismas, una base para la expectación.
Hay también situaciones texturales en las que la naturaleza y organización de la textura, a pesar de ser clara e inmediatamente comprensible, es percibida, no obstante, como incompleta. A manera de ilustración, tres diferentes situaciones texturales "incompletas" pueden ser distinguidas.
1)La textura juega un importante papel en la determinación del sentido de la complitud formal del oyente. Ya que la ley del retorno se aplica a la organización de la estructura musical toda, un cambio de un tipo de organización textural a otra activará a la expectación de retorno a los modos de organización previamente establecidos.
La textura, por lo general, no opera como una variable independiente. Los cambios en textura se hacen usualmente en conjunción con cambios en otros aspectos de la organización musical.
La expectación será especialmente activa e intensa en casos en los que las fuerzas de contorno más prominentes de una composición permanezcan constantes mientras que la textura cambia. Mas aun, estas texturas desviantes tienden a menudo a crear incertidumbre y tensión en la mente del oyente. Aquí se presenta un conflicto entre la organización subjetiva que el oyente intenta imponer, y los hechos objetivos de la distribución textural.
2)Un sentido de incomplitud en la textura puede surgir como el resultado de distancias anormalmente extensas entre las partes del campo textural. Las partes en una textura pueden estar tan separadas en el registro que se espera que se reunan o que el espacio sea "rellenado" por otros estímulos.
3)Una serie de estímulos puede paracer incompleta a causa de que es tan uniforme que se la entiende como constituyente de un fondo o acompañamiento de un tema o melodía que está por venir -que es esperado.
El efecto psicológico del cambio textural depende no sólo de la particular manera en la que los cambios toman lugar (graduales o abruptos, acompañados por cambios en otras formas de organización o no, etc.) sino también de la experiencia estilística del oyente. El oyente experimentado sabe que, en determinado tipo de música, la textura es constante, mientras que en otros los cambios de textura son previsibles. En una fuga, por ejemplo, un sólo tipo de textura persiste generalmente a través de la pieza entera, a pesar de que puede haber variantes. A causa de que la continuidad en la textura es esperada en una fuga, la significación de un cambio textural decisivo puede no ser inmediatamente evidente. Si el sentido de dicho cambio no es claro pueden surgir dudas en la mente del oyente acerca de las intenciones del compositor y acerca de la relevancia de sus propias expectaciones, que fueron puestas en juego parcialmente sobre la base de su convicción acerca de la naturaleza del trabajo que está escuchando. En otras palabras, los cambios crean un sentimiento de incertidumbre a causa de que debilitan la habilidad del oyente para prever el curso futuro de la obra.
La discusión precedente se centró sobre las organizaciones texturales que, tomadas individualmente, no eran ambiguas. La ambigüedad surgía a causa de que la relación entre texturas sucesivas (cada una de ellas clara en sí misma) no era inmediatamente comprensible. La ambigüedad puede, sin embargo, surgir porque la organización del campo es en sí misma poco clara. Esto puede ocurrir, ya sea a causa del debilitamiento progresivo de las figuras que oscurece una organización clara previa, o bien a causa que el número, diversidad y ubicación de las partes de una textura oscurecen la definición y articulación de sus constituyentes individuales.
Pero, en algún sentido, no es la textura la que es ambigua, sino mas bién lo que ocurre es que el número de elementos y su ubicación causan que sus contornos individuales aparezcan inciertos.
Una textura uniforme no necesariamente es ambigua. Puede ser simplemente entendida como un fondo para un tema principal que está por aparecer. Puede aparecer como ambigua sólo en determinadas condiciones: i.e., cuando persiste por un tiempo intolerable y, entonces, produce saturación; o bien en donde una organización previa clara se va debilitando progresivamente, ya sea porque las figuras pierden su definición o porque el fondo va adquiriendo relevancia, o por ambas causas.
(1) K. Kofka, Principles of Gestalt Psychology (New York: Harcourt, Brace & Co., 1935), p.126 (N. del A.)